27 febrero, 2019
Uruguay atraviesa una fase de crecimiento de los delitos violentos y, en ese marco, la seguridad es el tema central de preocupación entre los uruguayos, según coinciden las encuestas.
Es que 2018 terminó como el año más sangriento en la historia del país.
Mientras que en 2017 los homicidios fueron 283, los datos oficiales marcan que solo en el primer semestre hubo 218 y a falta del reporte final del Observatorio de criminalidad del ministerio del interior, se estima que la cifra final del cierre de año rondó los 390.
De hecho, la Fundación Propuestas del Partido Colorado, que sistematiza la información de homicidios, estimó que el año pasado cerró con 382 ASESINATOS, lo que representa un crecimiento de 35% respecto al año anterior e implica que hubo un asesinato cada 23 horas.
Uruguay tiene, de esta manera, una tasa de homicidios de alrededor de 11,1 asesinatos cada 100 mil habitantes, lo que supera a Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Paraguay o Perú.
La Organización Mundial de la Salud, de hecho, estima que cuando la tasa supera los 10 homicidios cada 100.000 habitantes, el país enfrenta una “epidemia de asesinatos”.
Los datos de criminalidad también marcan que se incrementó el uso de armas de fuego en los asesinatos.
Y el 2019 parece mantener esta tendencia de violencia al alza.
En este contexto, el debate sobre seguridad se divide entre pedidos de mayor mano dura, por ejemplo vinculados al plebiscito impulsado por el senador Jorge Larrañaga denominado “Vivir Sin Miedo” o la campaña del precandidato Edgardo Novick que proclama la “tolerancia cero a la delincuencia” y otros que se enfocan en la necesidad de impulsar campañas de desarme civil, como el precandidato Mario Bergara o el grupo Casa Grande de Constanza Moreira.