10 septiembre, 2024
El proyecto de ley de eutanasia lleva cuatro años de discusiones en el Parlamento y, aunque generó intensos debates, no se votará en esta legislatura. En una nueva edición de Uruguay Elige recibimos a Julia Galzerano, integrante de la Comisión de Bioética y Derechos Humanos del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), y Agustina Da Silveira, médica general e integrante del colectivo Prudencia Uruguay.
“Estoy en contra de la práctica, pero si estuviera a favor estaría en contra de este proyecto de ley”, dijo Da Silveira y argumentó que tiene tres grandes problemas. En primer lugar, destacó que el comité que evalúa si están dadas las condiciones para realizar el procedimiento es post mortem. “Me resulta insólito”, sentenció. Además, indicó que no hay un equipo multidisciplinario que aborde estos casos complejos para decidir si es la mejor decisión para el paciente. Por último, aseguró que la definición de los pacientes que pueden recurrir a la eutanasia está errada. “Sufrimiento es un concepto subjetivo, en enfermedades terminales o crónicas entran un millón de patologías”, opinó.
Por su parte, Galzerano recalcó que el debate tiene que ver con la voluntad del paciente. “No es el médico el que decide”, sostuvo y añadió que, en su lugar, decide la persona que sufre de una enfermedad incurable y progresiva. “Como médico lo que voy a hacer es constatar que la enfermedad es incurable, irreversible y tiene poco tiempo”, señaló. Asimismo, se refirió a la objeción de conciencia, que permitirá que los médicos no participen de este tipo de procedimientos.
“El hecho de que los médicos tengamos que hacer un análisis de si la condición de vida del paciente computa o no para una eutanasia lo que esconde es una apreciación y una valoración desigual de vidas”, argumentó Da Silveira y enfatizó que los pacientes tienen otras opciones para gestionar el final de su vida. “Nunca la medicina necesitó tan poco de la eutanasia para hoy, porque tenemos opciones terapéuticas para abordar todo tipo de sufrimiento”, aseguró.
Por su parte, Galzerano reiteró que el sufrimiento es personal, del equipo de salud y de la familia. “Ahí entra el principio de solidaridad; la decisión no es del médico, esto queda claro”, sentenció. Además, hizo hincapié en la calificación del médico tratante para determinar la calidad de vida del paciente.