21 agosto, 2025
Un equipo de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Química, asociada a la Facultad de Ciencias, investiga los componentes bioactivos de la leche humana, especialmente su rol en la protección del recién nacido prematuro frente a enfermedades intestinales graves.
También estudian cómo la pasteurización, necesaria en los bancos de leche humana, afecta estas propiedades. Con enfoque multidisciplinario y colaboraciones internacionales, su trabajo busca aportar conocimiento clave para mejorar la salud neonatal. Sabemos que la leche materna no solo aporta nutrientes.
También contiene muchos otros elementos que cumplen funciones clave para proteger al bebé. A estos se les llama componentes bioactivos. Entre ellos encontramos, por ejemplo, los anticuerpos, pero hay muchos más: decenas de moléculas con efectos inmunológicos, antimicrobianos y antiinflamatorios. La leche humana es un alimento dinámico: su composición cambia. No es igual el calostro —la leche de los primeros días después del parto— que la leche que se produce al mes, o al año de lactancia. Estudiar estas diferencias ayuda a comprender mejor cómo la leche protege al bebé en cada etapa.
Un aspecto central de la investigación, son los recién nacidos prematuros. Ellos presentan con frecuencia inflamación intestinal, una condición muy grave. Los científicos uruguayos buscan identificar qué componentes de la leche pueden estar ayudando a prevenir o mitigar esa inflamación. Para eso, utilizaron distintos modelos de estudio. Trabajaron con cultivos celulares (in vitro), y también con un modelo animal (in vivo) que permite estudiar la inflamación intestinal en ratones.
Además, colaboran con un grupo en España que ha desarrollado modelos celulares muy avanzados, que enriquecen la investigación. Otro eje importante de trabajo está vinculado a los Bancos de Leche Humana. Estos bancos reciben leche donada por madres que tienen excedente, y que es destinada a bebés prematuros hospitalizados, cuyas madres no pueden amamantar o no producen suficiente leche. Para estos niños, la leche donada puede ser vital. Sin embargo, por razones de seguridad microbiológica, la leche en los bancos debe ser pasteurizada: se la somete a una temperatura de 62,5 grados durante 30 minutos.
Este tratamiento térmico es necesario para eliminar posibles patógenos, pero también puede alterar la composición de la leche. Y algo que es muy importante destacar: aunque la pasteurización reduce ciertos componentes, la leche humana donada sigue siendo muchísimo más beneficiosa que las fórmulas infantiles elaboradas a partir de leche de vaca, que contienen muy pocos o ningún componente bioactivo.