4 marzo, 2019

Caso Mónica Rivero: ¿De qué manera robó 7,6 millones de dólares?

La historia de Mónica Rivero, que saltó con su desaparición en febrero de 2017 y el faltante de 198000 dólares de la caja de Lestido, importadora de autos y camiones, tuvo varios capítulos.

Según su propio relato ante la policía –que luego no refrendó ante la fiscal Sylvia Gari y la jueza penal Ana Ruibal- esta empleada leal de Lestido, que con 24 años de trabajo en la empresa se había convertido en tesorera y encargada de finanzas sin ser contadora, montó “una ingeniería contable” que le permitió robar en 10 años 7,6 millones de dólares sin ser detectada.

La mujer fue procesada con prisión por un delito continuado de estafa y falsificación de documento. Además, el juzgado en crimen organizado investiga un posible delito de lavado de activos en el que podrían estar involucrados sus hermanos y marido.

Además, la empresa Lestido le iniciará, según el suplemento Qué Pasa de El País, acciones legales a la firma auditora KPMG que no detectó el fraude, y al casino Conrad, donde entre 2007 y 2017 apostó más de 4 millones de dólares junto a su marido y dos hermanos, sin que jamás se le preguntara por el origen del dinero pese a que es sujeto obligado de controles de lavado de activos.

Según el relato de Rivero ante Interpol, publicado por El País, la mujer tomó la decisión de desaparecer luego de que su jefe de finanzas le dijera, hace más de dos años, que KPMG haría “un trabajo especial de control de todos los comprobantes de la contabilidad y asientos”

«Yo decido irme ese lunes porque sabía que en la empresa estaba la auditoría. Como yo sabía que no tenía forma de tapar el dinero que había sacado para jugar, en ese momento cuando me quedé en la parada dije yo me tengo que ir. Paré un taxi y me fui para Portones Shopping».

La ingeniería para el robo consistía en modificar los montos de pasivos que Lestido tenía  con sus proveedores. Según Qué Pasa, en base a la investigación judicial y policial, Rivero recibía de los proveedores de Lestido las “confirmaciones de saldo” por mail, es decir los saldos de las cuentas corrientes adeudadas por la empresa. Ella modificaba esos saldos, es decir, creaba asientos contables falsos, enviaba la cifra fraguada a la firma auditora y sacaba el dinero del pago a proveedores.

Cuando los proveedores reclamaban, ella arrastraba el pasivo a otro proveedor o sacaba fondos de otros depósitos.

Ante Interpol Rivero confesó: “Faltó control y sobró confianza”.