4 marzo, 2026
Hoy viajamos a Rocha, donde la Laguna de Rocha atraviesa una bajante poco habitual, un fenómeno que vecinos aseguran haber visto apenas un par de veces en décadas. La falta de lluvias, los vientos y el nivel de la barra han dejado al descubierto extensas zonas de barro, cambiando por completo el paisaje y encendiendo la inquietud en la comunidad.
La situación impacta de lleno en el trabajo diario de los pescadores, que deben recorrer largas distancias con cargas pesadas, mover botes constantemente y adaptarse a un espejo de agua que cambia con el viento. En el lugar crece una misma expectativa, que la lluvia llegue y se sostenga en el tiempo para recuperar niveles y aliviar un esfuerzo que, hoy, se vuelve todavía más sacrificado.